A veces las cosas importantes de la vida se olvidan, a veces después de vivir aquellas experiencias quedan un momento en la conciencia, quedan y luego vienen otras y al ser tantas se van guardando... pero olvidando jamás. Jamás.
Por una canción que aún está sin terminar recordé aquel día, ese día donde todo comenzó a ir en picada, ese día donde no sabía que todo iba a cambiar... en realidad el día que ninguno de nosotros quería esperar que llegara. El día donde las cosas buenas comenzaron a agotarse.
A pesar de que llegué tarde (como siempre) a la reunión, no me hizo falta no entender la situación. Esa sala del liceo José Cortez Brown con las ventanas y cortinas cerradas. Ese silencio, fue ese tipo de silencio donde no quieres escuchar la noticia, donde sabes que no quieres.
La cara de Nicolás Galaz, la cara de todos los que formábamos parte del taller Instrumental-Coro. Me quedé callada escuchando, no estoy segura si Nicolás repitió por que había llegado yo... pero en ese momento decía en resumidas cuentas de que el taller se acababa. Por cosas de dinero, y tiempo... sobre todo por tiempo para él. Y yo ... yo no quería. Nadie quería. Ni el mismo Nicolás.
Éramos una familia, de hecho aún les considero a algunos MI familia.
Nos unía aquel taller, el gusto por la música, el aprender a disfrutar de una nueva forma las notas que podíamos emitir ya fuera con una guitarra, un bajo, la batería o nuestras cuerdas vocales.
Conocí a gente tan bonita en el taller... Era algo de otro mundo, era algo hermoso, algo que compartíamos y que no era un secreto. Algo que no era malo, si no que todo lo contrario.
Esos ensayos de coro los días Jueves en la mañana, y sobre todo los días sábado con instrumental y coro juntos, los ensayos extra, las presentaciones, las juntas... la gente.
Lo que me gustó mas que hacer música, fue la gente y sobre todo por aquel profesor, Nicolás Galaz. Fue su forma de presentarnos el arte de los sonidos, la historia y la importancia sobre todos nosotros y sobre todos los que vendrán. No era un profesor simplemente y no uno cualquiera, también era (y sigue siendo) un amigo, un confidente, esa persona que conoces y quisieras seguir su ejemplo con lo que te gusta porque lo que hace tiene tanta pasión que te emociona, es ese tipo de persona que te inspira y con la cual no quieres dejar de hacer lo que te enseña, que quisieras te enseñara toda la vida.
Ha sido el único docente que siento por sobre todas las cosas que es mi mentor, esos que se describen en las épocas antiguas.
Tantos buenos momentos, tantas risas, tanta música, tanta alegría al hacer música, con el y con mis amigos, mejor dicho mi familia.
También con sus momentos de adversidad, de apoyo, de estar los unos con los otros.
Recuerdo unos pocos de los muchos que pasamos, como lo fue el concierto a fin de año en el Hotel Cerro Castillo. Donde dimos a conocer a todas las personas de nuestras familias lo que hacíamos esos días de llegar temprano al liceo y a veces irnos tan tarde por quedarnos un pequeño "ratito más" que se nos iba a la cresta.
También están los días en que los chiquillos, hablando por los más grandes de ese año, en que se sacaron Piratas del Caribe para la presentación de la licenciatura del año 2008, el ir refinando, el que Nicolás fuera revisando las primeras partituras, en que fuera calzando todo, y todos los demás ir ayudando en que sonará bien. Hasta que llegó el día y se escuchó mucho más que bien, fue una presentación excelente. Recuerdo aún como la gente se paraba de sus asientos y aplaudían pareciendo no acabarse nunca.
Todos esos recuerdos los guardo y sinceramente quisiera volver a esos días en que lo que más me gustaba de ir a clases era ir a ver a mis amigos y entrar al taller, por último a escucharlos tocar, a escucharlos practicar y practicar hasta que salía.
Extraño mucho esos ensayos en que de la nada la concentración se iba a la cresta por algo que Mario hacía, o el Richard o cualquiera de los demás. Sobre todo cuando Nicolás se iba a la cresta también después de calmar a la gente y nos webiaba igual como lo hacen los amigos, de ese tipo que son buenos, de ese tipo de amigos que llegas a querer mucho y que no lo dejarás de hacer por más que no los veas en el tiempo.
Extraño a cada una de las personas que hacía del taller más ameno. Extraño la música el irme a relajar y reír con mis amigos, incluyendo de amigo a mi querido profesor de taller instrumental Nicolás Galaz.
"Nunca sabes de donde eres parte hasta que te das cuenta de que eres parte de las personas que te quieren, y que ellas son parte de ti no importa donde estés"
"Para todas esas personas que hicieron mis días mas amenos con un simple toque de música al día a día y que se quedaron conmigo hasta el día de hoy y los demás días en que los recuerde"
Valentina Bernal
17/04/2013

