miércoles, 17 de abril de 2013

El día más triste

Aún lo recuerdo ... aún me da pena.

A veces las cosas importantes de la vida se olvidan, a veces después de vivir aquellas experiencias quedan un momento en la conciencia, quedan y luego vienen otras y al ser tantas se van guardando... pero olvidando jamás. Jamás.
Por una canción que aún está sin terminar recordé aquel día, ese día donde todo comenzó a ir en picada, ese día donde no sabía que todo iba a cambiar... en realidad el día que ninguno de nosotros quería esperar que llegara. El día donde las cosas buenas comenzaron a agotarse.

A pesar de que llegué tarde (como siempre) a la reunión, no me hizo falta no entender la situación. Esa sala del liceo José Cortez Brown con las ventanas y cortinas cerradas. Ese silencio, fue ese tipo de silencio donde no quieres escuchar la noticia, donde sabes que no quieres.
La cara de Nicolás Galaz, la cara de todos los que formábamos parte del taller Instrumental-Coro. Me quedé callada escuchando, no estoy segura si Nicolás repitió por que había llegado yo... pero en ese momento decía en resumidas cuentas de que el taller se acababa. Por cosas de dinero, y tiempo... sobre todo por tiempo para él. Y yo ... yo no quería. Nadie quería. Ni el mismo Nicolás.
Éramos una familia, de hecho aún les considero a algunos MI familia.
Nos unía aquel taller, el gusto por la música, el aprender a disfrutar de una nueva forma las notas que podíamos emitir ya fuera con una guitarra, un bajo, la batería o nuestras cuerdas vocales.
Conocí a gente tan bonita en el taller... Era algo de otro mundo, era algo hermoso, algo que compartíamos y que no era un secreto. Algo que no era malo, si no que todo lo contrario.
Esos ensayos de coro los días Jueves en la mañana, y sobre todo los días sábado con instrumental y coro juntos, los ensayos extra, las presentaciones, las juntas... la gente.

Lo que me gustó mas que hacer música, fue la gente y sobre todo por aquel profesor, Nicolás Galaz. Fue su forma de presentarnos el arte de los sonidos, la historia y la importancia sobre todos nosotros y sobre todos los que vendrán. No era un profesor simplemente y no uno cualquiera, también era (y sigue siendo) un amigo, un confidente, esa persona que conoces y quisieras seguir su ejemplo con lo que te gusta porque lo que hace tiene tanta pasión que te emociona, es ese tipo de persona que te inspira y con la cual no quieres dejar de hacer lo que te enseña, que quisieras te enseñara toda la vida.
Ha sido el único docente que siento por sobre todas las cosas que es mi mentor, esos que se describen en las épocas antiguas.

Tantos buenos momentos, tantas risas, tanta música, tanta alegría al hacer música, con el y con mis amigos, mejor dicho mi familia.
También con sus momentos de adversidad, de apoyo, de estar los unos con los otros.

Recuerdo unos pocos de los muchos que pasamos, como lo fue el concierto a fin de año en el Hotel Cerro Castillo. Donde dimos a conocer a todas las personas de nuestras familias lo que hacíamos esos días de llegar temprano al liceo y a veces irnos tan tarde por quedarnos un pequeño "ratito más" que se nos iba a la cresta.
También están los días en que los chiquillos, hablando por los más grandes de ese año, en que se sacaron Piratas del Caribe para la presentación de la licenciatura del año 2008, el ir refinando, el que Nicolás fuera revisando las primeras partituras, en que fuera calzando todo, y todos los demás ir ayudando en que sonará bien. Hasta que llegó el día y se escuchó mucho más que bien, fue una presentación excelente. Recuerdo aún como la gente se paraba de sus asientos y aplaudían pareciendo no acabarse nunca.

Todos esos recuerdos los guardo y sinceramente quisiera volver a esos días en que lo que más me gustaba de ir a clases era ir a ver a mis amigos y entrar al taller, por último a escucharlos tocar, a escucharlos practicar y practicar hasta que salía.
Extraño mucho esos ensayos en que de la nada la concentración se iba a la cresta por algo que Mario hacía, o el Richard o cualquiera de los demás. Sobre todo cuando Nicolás se iba a la cresta también después de calmar a la gente y nos webiaba igual como lo hacen los amigos, de ese tipo que son buenos, de ese tipo de amigos que llegas a querer mucho y que no lo dejarás de hacer por más que no los veas en el tiempo.
Extraño a cada una de las personas que hacía del taller más ameno. Extraño la música el irme a relajar y reír con mis amigos, incluyendo de amigo a mi querido profesor de taller instrumental Nicolás Galaz.

"Nunca sabes de donde eres parte hasta que te das cuenta de que eres parte de las personas que te quieren, y que ellas son parte de ti no importa donde estés"

"Para todas esas personas que hicieron mis días mas amenos con un simple toque de música al día a día y que se quedaron conmigo hasta el día de hoy y los demás días en que los recuerde"


Valentina Bernal
17/04/2013

martes, 16 de abril de 2013

Caminando

De a poco a poquito, he ido caminando por mi estadía, mis decisiones y las consecuencias de ellas.
He de encontrar que no me arrepiento de ninguna, de que no pienso tampoco eso de "las cosas pasan por algo", ese tipo de "misticismos" no me van, por lo menos ahora que lo pienso.
Hoy me dijeron "¿que pasa si todo es un sueño, te despiertas y te encuentras con nosotros y no te conocemos?"... por lo que me quede pensando mucho.
Hasta que encontré una respuesta que me gusto, que al menos me convenció... y eso es lo que me importa.
Me dije simplemente que todas las personas que conozco o que llegaré a conocer es porque las necesito, ya sea las buenas como las malas. Las necesito porque ya estuve con ellas, porque ya me ayudaron, ya me amaron, ya me hicieron reír y ahora deben de cambiar de roles, deben de cambiar de roles. Tan simple como eso.
Llegó esa explicación que me gusto porque al menos con ya varios de los amigos que tengo, de esos de deveritas siento que tengo muchas vivencias compartidas, muchas más de las que ya hemos pasado, por lo que la mayoría de las veces que estamos juntos nos "sincronizamos".


Anoche me visitaron mientras dormía, me había dormido profundamente después de estudiar y que me rindiera y al poco rato caí a los brasitos de Morfeo. En el sueño sentí que caía a una especie de zanja donde me caía tierra, esa tierra que se queda por los bordes de un hoyo en ella y ... alguien me buscaba mientras me escondía.
Al despertar fue más raro, todo mi cuerpo estaba dormido, todo mi cuerpo tenía esa sensación que ocurre cuando la circulación del brazo o la pierna fallan un poco. Era en todo mi cuerpo... Cuando abrí mis ojos no había nadie en mi pieza, pero siento que vi  a alguien y que ese alguien se esfumó como cual humo de cigarro en el viento.
No estaba asustada, no me sentía en peligro, pero fue extraño.
Creo que fue o mi tata o mi abuelita. Al menos quiero creerlo, como algo bonito que sentir.
De algo estoy segura... pronto las cosas van a cambiar y no se de que manera.

Un beso, un beso de ellos en mi alma =)

"La vida no es segura, la muerte sí. Nos engañamos creyendo nunca morir"



Valentina Bernal
16/04/2013

martes, 2 de abril de 2013

Calidades =)

Primero decir gracias. Solo por estar ahí.

Podría pasar de que está la gente a la cual le importa mucho la familia, gente que nunca tuvo una, gente que quiere una con desesperación. Pero yo no...
Yo no quiero una familia, porque estoy feliz con la que tengo, pero no es esa de la cual están pensando, puede sonar hasta predecible pero me importa poco.
Un punto bien importante en mi vida, por diversas cosas de la vida que me hicieron quererles por entero son muchas, es porque siempre están aunque no lo estén en realidad, porque con ustedes puedo ver las cosas de una manera un poco weona pero relajada, porque no importa si es un consejo bueno o malo siempre viene un abrazo después, porque confío tanto en ustedes, porque después de tantos años sigo recayendo en su compañía sin tener la obligación de hacerlo, porque los amo tanto y no lo último pero si lo más importante es porque si les pasara algo yo me muero, por entera, una parte mía se va. Se muere.
Por eso ustedes son mi familia, mis amigos. Puede que alguno piense "estay mal enfocada" y demás, pero para mí lo son y soy feliz con ello.
Creo que si hubiera tomado un camino distinto mi vida sería tan diferente e incluso a veces pienso de que podría pasar de que no tendría una vida, si no que ya hubiese dejado de existir.
No se que me hizo ser tan sensible con el paso del tiempo, no sé que hizo que pasaran todas las cosas que han pasado en mi vida. Solo agradezco a lo que sea porque les conocí.
Personas como ustedes no hay en otros lados y me he dado cuenta en mi estadía por Valdivia, porque acá es cuando más los extraño, es cuando más quisiera haberme quedado estudiando allá por último para pasar un ratito loco a alguna de sus casas. Pero la decisión de venirme ya la tomé hace mucho rato y no la voy a cambiar por un simple contratiempo.
Porque a pesar de todo lo que me llegue a pasar estarán ustedes, al menos escuchando sus voces me calmo y me siento feliz.
Y aunque un par de veces los preocupe (cosa que no me agrada mucho) contándoles lo que me pasa son la única manera de desahogarme aunque acá tenga bastantes. Por diversas razones no cambio mi confianza hacia ustedes.
Podría seguir y seguir con tantas cosas, como el don impresionable que tienen con desvirtuar las cosas, cualquier cosa que sea y de hacerme reír tanto que creo que explotare.
O de hacerme cosquillas y que de alguna forma me guste, aunque me desespere y termine casi matando a alguien.
Y así continuar y continuar con una seguidilla de cosas más. Pero no los quiero aburrir, solo quiero que sepan que los amo, los extraño y son una parte importante de mi vida.
Yo no hablo mucho de estas cosas, pero sí las escribo y no me da vergüenza que las lean, quiero que las lean. Quiero recalcarles lo que son.
Mi familia.

Valentina Bernal
02/04/2013