Hola, hoy quiero contar una pequeña historia, sobre mí, sobre cómo puedo explicar el que cada cierto tiempo sienta que no soy capaz de hacer nada bien, de irme hundiendo poco a poco en un pozo sin fondo, de que simplemente no quiero seguir viviendo en este mundo y que ojalá hubiese sucedido el morir de bebé, sí con mi amnea del sueño, a veces solo quería llegar hasta allí, hacer algo para cambiar las cosas y atrasar el momento en que me encont
raron y se fijaron de que se me había olvidado respirar.
Ciertas veces no pido recordarlo, recordar todo lo que me ha pasado, otras me reprimo y simplemente no puedo continuar mi día a día. No se bien decir si mi vida ha sido dura, si me han pasado muchas cosas, porque creo que a pesar de todo no es así, no he vivido grandes traumas, tampoco ha estado a punto de pasarme alguna tragedia, solo nada, cosas normales, peleas que se vuelven un martirio día a día, cosa que nunca pedí ser la llegada de todo ese enojo.
Las cosas en mi casa eran normales, un hermano, un papá y una mamá, ha si, me falta alguien, alguien importante, sumamente importante en mi vida, mi mascota, mi perro, mi Rolly.
Nada fuera de lo normal, hasta que un día empecé a notar que las peleas del día a día eran más frecuentes, mi hermano ya estaba en la adolescencia y a mi me faltaban 3 años por llegar allí así que no lo entendía del todo, no me preocupaba tampoco. Hasta que un día ese enfado, ese enojo guardado todas las partes de la casa lo sacaban conmigo, aunque estuviera o no dentro de las discusiones, de todas formas lo aguantaba, entendía que estuvieran enojados, pero no sabía porque se desquitaban con mi persona. No podía entender bien las cosas, era solo una niña, que iba a saber alguien con la edad de 8 años eso ¿?
Hasta que un día no aguante y comencé a contarlo en el colegio, con mis amigas que no me ayudaban mucho, ahora que las recuerdo fueron buenas amigas mías hasta que comenzó todo esto, luego de eso me alejé simplemente. No me resultó mucho la idea de hablar lo con ellas, para que me pudiesen entender o simplemente decirme "estamos contigo", solo lo tomaron a broma y me dijeron "estas loca" riéndose y sacando el tema a colación cuando se podía para burlarse otra vez de mí.
Luego de ello no hablé más con nadie sobre el tema, no quería burlas, además de que ya sus desquites se habían ido apagando, cada uno de ellos pasaba menos en la casa y yo más tiempo me quedaba sola. Así que estaba más tranquila. Hasta que un día todo comenzó a pasar otra vez y no aguanté. Exploté y les dije que ya estaba chata, que se dejaran de desquitar conmigo en cosas que ni siquiera tenía la incumbencia ni la culpa de ese enojo. Luego de ello, la cosa paró hasta unos meses donde todo comenzaba otra vez. Lo diferente era que sus respuestas eran "estas loca", "no me estoy desquitando", "para de llorar", "no vas a solucionar nada con lágrimas", "¿y quien te pego ahora que estas llorando?" etc. etc. etc... Y así seguiría con muchas más frases.
Ahora a esta situación constante cambiaba una cosa, ahora yo estaba llegando a la adolescencia, cuando pensé "ahora yo voy a ser el problema". Las cosas se calmaron justo antes de irse a la mierda. Fue como la calma que precede a la tormenta, era espantoso. Cuando estaba ya acostumbrándome a pelear por todo noté que ellos tres eran iguales, ellos tres pensaban casi igual y yo era la única excepción en la casa, comencé a tener miedo, comencé a preguntarme si era necesario pensar igual que ellos para que las cosas pararan, o peor aún que no existiera para que la casa estuviera en paz.
Esos pensamientos me llevaron a recuerdos más antiguos y más dolorosos, uno donde mi mamá me decía "ya no eres más mi hija, yo no tengo hijos mentirosos" cuando cursaba Kinder, o la vez cuando ella misma me echó de la casa con maleta y todo mientras esperaba afuera hasta muy tarde que llegara mi papá, con la cara llena de mocos y salada por las lágrimas, pudiendo apenas respirar, eso cuando cursaba primero básico.
Junto con esos recuerdos los días se me hacían más pesarosos, y lo mismo de cada día me quedaba sola todo el día, lo que me dio muchas veces para planear acabar con todo ello, tratando de ahorcarme con un cable y mi propio peso, haciéndolo repetidas veces porque algo siempre fallaba, y todas esas veces me despertaba con dolor de cuello pensando que me habían resultado los planes. A la larga de ello noté que había algo que me gustaba, había un momento al que esperaba llegar, el cual se daba antes de perder la conciencia, sentía que toda mi piel o mis células hiper-sentían antes de perder ello, sentía el hiper-movimiento de todas ellas, las de mis labios, mi piel, mis ojos, incluso hasta en mi pelo. Luego de eso se me iba todo a negro y despertaba en el suelo con un dolor por el cable en mi cuello.
Después de un tiempo, dejé de hacerlo no porque no me gustara, si no porque dejé de estar tanto tiempo sola, dejé de pasar casi 8 horas sola en la casa. Y las peleas junto con ello comenzaron a ser más rutinarias. Lo que se agregó también con esas dos cosas fueron los insultos, de que estaba loca, de que no debería pensar así, de que yo era la culpable de todo lo malo de la familia. Nunca entendí porque...
Comencé a no tomar les en cuenta cuando entré a la media, tenía muchos más amigos, amigos a los cuales les podía contar, amigos que me apoyaban y me decían que simplemente tenía que pasar el menor tiempo en ese lugar. Y así fue, todo comenzó a ir mejor porque todos los fines de semana o salía o me quedaba donde alguien, o simplemente venían ellos, lo que daba que en la casa todo fuera un ambiente de total armonía y bien estar. Irónico no ¿?
Todo iba bien, hasta que llegó cuarto medio, las peleas comenzaron a hacerse más rutinarios a pesar de yo no estar más en la casa, comencé a odiar ciertas fechas especiales como navidad o año nuevo. Comencé a agredirme con mi hermano, todo porque si no era eso nadie me defendía aunque fueran palabras, allí fue cuando comenzó la rivalidad, cuando comenzaron las amenazas, cuando comenzó todo lo más mierda que me pude imaginar que pasaría.
Aunque ahora ya no era solo yo, ahora éramos dos los que tenían esta familia para la mierda. Ahora mi mamá se quería suicidar porque no nos aguantaba, ahora cuando las cosas se sobre pasaban llegaban a los golpes más los insultos, insultos del tipo de "ojalá nunca hubieras nacido", "te llevaré al loquero para que te arregle o mande a un psiquiátrico" y tantos otros. Fueron tantos años los que aguanté, fueron 10 años con ello, 10 años dejando les pasar por encima, tantos insultos, tantos golpes.
Y ahora, que ya había encontrado la manera de que todo ello se consumiera en el olvido, al menos por un día, al menos con un Sábado, ni ello podía hacer. No podía ir a los ensayos de las Doki sin mentirle, sin tener alguna excusa para salir, porque no querían que yo hiciera "esas cosas raras", no querían que me convirtiera en uno de ellos. Nunca supe a qué o quienes se referían con eso, pero bueno, siempre fueron excusas y nunca se las aguante. No se si fue eso lo que me llevó al intento que casi me resulta.
Fue toda esa semana del 2010, toda esa primera semana de Julio. Primero me castigaron porque descubrieron que seguí en el baile y que además me había presentado e inclusive todos los conocidos de mis amigos lo sabían, hasta sus papás. Segundo, baje mi promedio una décima y bueno lo tercero fue en la noche del Viernes 9 de Julio.
Esa noche estaba en mi computador como siempre, como todos los fines de semana. Llegando cerca para las 12 mi papá llega molesto a abrir mi puerta y me amenaza con romper el computador si no me acuesto y me duermo que ya estaba chato de mí con todas mis weas. Lo hice, toda esa semana estuve arta de todas las peleas, ya no quería más, no para ése día. Luego llegaron las 12 y mi celular sonó, era la Kate cantándome feliz cumpleaños, siempre había sido la primera en hacerlo, me reí mucho cuando paso, groso error porque llego el caballero a gritarme sin importarle la llamada, que me durmiera y me dejara de weas. Lo hice, al día siguiente la señora llega con los ojos llorosos y con un regalo, y le dije que no lo quería, me pidió por favor recibirlo y le dije que no, que no quería nada de ellos que ya estaba chata.
Después llegó mi hermano pidiéndome por favor que le recibiera el regalo y volví a contestar que no. Me bañe y me prepare, como era día Sábado 10 de Julio del 2010 tenía ensayo y no quería faltar, de toda la semana las mujeres me alegraban siempre, con todas sus cosas, sus bromas sus tratos, todo y quería compartir mi día con ellas. Bajé a almorzar y pedí permiso para salir, y desde ese momento todo se fue a la mierda aquel 10 de Julio. Me dijeron que no me lo merecía, que no tenía cara para pedir algo así que no me iban a dejar salir, discutí con el caballero hasta que la señora explotó gritando y queriendo pegarme, por lo que subí al segundo piso para encerrarme en la pieza, no alcancé porque el caballero al agarró y salio Nicolás de su pieza, el caballero y la señora se tiraron al piso mientras la señora gritaba llorando que había hecho para merecer eso y que se quería morir, que se iba a suicidar. Junto con ello el Nicolás tirado llorando en el piso. Hubo un punto, un mini segundo donde me pregunte por mis sentimientos hacia ellos, estaba mirando toda la escena como si fuera una película, una mala película y me aterro eso. Me pregunté si les quería y no encontré respuesta. Me asusté y fui a escribir en el cuaderno donde me desahogaba y al terminar eso sentí un click en mi cerebro. Recordé como se hacían los nudos para los conejos, tomé una corbata amarré un extremo a la ventana y el otro a mi cuello, cerré la ventana y ahí comenzó todo.
Fue diferente, nunca me habían dolido tanto las extremidades, además de sentir la hiper sensación en cada parte de mi cuerpo en diferentes momentos, primero mis pies, luego mis manos, me sentía pesada como cual saco de papas. El final fue en mi rostro, esa hiper-sensibilidad que me agradaba y mis ojos, vi como mis ojos perdían la visión, era como si me volviese ciega de un momento a otro. Pero lo ultimo en irse fue mi oído, metida en la penumbra escuchaba a la Agatha llorar bajo mi pieza, llorar escandalosamente y tan desesperada, antes de dejar de escucharla supe que ella sabía lo que estaba haciendo. Y me fui, hasta que perdí mi conciencia.
Luego desperté con alguien a mi lado, era el Nicolás llorando, creí que esta vez iba a resultar pero no. Mi reacción no fue más que quedarme en el rincón y no dejar que ellos me tocaran, mientras pedía a la Kate. Quería a la Kate, a nadie más que ella.
Pasó el tiempo y las cosas se arreglaron en casa, se arregló la convivencia y dejó de pasar todo ello, en un principio porque tenían miedo de que volviese a hacer lo mismo, no dormía sola en ningún momento y ellos salían me llamaban cada cuanto. Pero para que fuera un ambiente grato para mí demoro mucho, pero mucho tiempo, no fue hasta finales del 2011 que sentí que era mi hogar, que era mi casa y que ellos eran mi familia.
Ahora me encuentro en Valdivia, demasiado lejos de ellos y solo por mera coincidencia. Porque la carrera que decidí estudiar está acá de la manera en que me agrada. Y en la manera en que pienso especializarme.
Pensé iba a ser una pequeña historia y me he ido mucho más lejos de ello. Espero que quien sea que lea estas palabras y me conoce entienda más menos un poco mi vida, un poco el porqué soy así algunos días, el porqué no le confío a nadie estas cosas, estas cosas que me hacen apartarme ciertos días.

Y espero que quien sea la persona que me este leyendo, por favor me diga quien es. Porque ya me dí cuenta de que su intención es que yo note que me lee. Tengo una visita cada tema algunos más que otros y me agradaría saber quien es.
Muchas gracias.
Valentina Bernal
10/12/2012