"Nosotros nunca nos llegaremos a tocar el uno al otro, porque nuestras moléculas nunca llegaran a estar juntas"
De la nada me he puesto a pensar en la realidad en que vivimos, a que es lo que llamamos realidad, a todo esto en lo que estamos rodeados, viviendo dentro de interacciones hasta en el último pedazo de "algo" que tenemos.
Luego de esa última nota suicida, luego de que muchos pensamientos similares pasaran por mi cabeza y terminar pensando en que la vida sigue y que es algo triste es así. Porque después de pensar constantemente en la idea de llegar a terminar con mi vida, lo triste de todo es que todo lo demás sigue, esté o no en esta dimensión, tenga o no a alguien para mi ayuda, me pasen las mierdas que me pasen por la mente todo sigue, pero absolutamente todo sigue, y lo más triste es que todo queda en el olvido.
Quizá soy una persona que no tolera mucho el malestar que me genera la mente y para agregar más cosas al asunto soy una arrebatada de la vida.
Pero como dije antes, la vida sigue. Y a veces creo quedarme pegada con algunas cosas, personas y situaciones. Algo debo de tener, porque reconozco de que me cuesta mucho seguir adelante si al menos todo lo que nombré me fue importante en algún momento de mi vida.
A veces esas situaciones, personas y cosas regresan y se siente muy bonito, pero a veces tal y como lo hace la vida... siguen, y siguen adelante mientras no se molestan en recordarte (o al menos la no comunicación así me lo ha dado por entendido) mientras yo sí me tomo la molestia en hacerlo.
Pero no me molesta como tal, ya que un poquito de nostalgia más una sonrisa en la cara me viene muy bien de por si. Al recordar los buenos, los malos y los momentos importantes, al recordar de que hicimos una parte importante de mi vida y de la suya también, recordar que a pesar de las cosas, a pesar de todo me agradaba haberme cruzado en el camino de aquella persona.
Pero como ya dije varias veces, la vida sigue y sigue. Y así a veces unas se van para no volver, otras hacen una pausa y algunas tienen que terminar su tiempo en esta dimensión. Pero la vida sigue a pesar de eso.
Pensando y pensando, y tener el tiempo para usarlo en seguir pensando (porque en estos casos no creo que sea una pérdida llegar a este tipo de conclusiones) hasta llegar a un punto donde te complace, un punto en el que te encuentras satisfecho.
Ese punto me ha llegado a la mente después de pensar en tantas personas, unas que quizá no importaron y otras que sí, y en especial en las que siguen importándome y sobre éstas quiero seguir haciéndolo por el resto de mi vida. Al menos es mi prospecto.
Creo que en notas anteriores he dejado bien en claro lo mucho que quiero (ejem ejem ... ¡amo!) a mis amigos que luego de juntarse nació una pequeña persona que también me dieron ganas de hacer lo mismo que con ellos... querer que nunca se me vaya de la vida, a pesar de que esté lejos, que nunca se me vaya de la vida.
Éste es el pequeño Dami.
Después de las muchas veces que he vuelto a viajar a la cuidad donde crecí y visitar a mis amigos, a esos amigos que echas de menos con todas las ganas, que son tantas que te encantaría llevártelos contigo, aún después de todas las cosas que han pasado. Eso no cambia ninguna wea.
Me llega un pensamiento de lleno en toda esta intolerancia de dolor emocional que tengo y me doy cuenta de una sola cosa, que luego de tantas cosas que he pasado, luego de sentirme débil, de sentirme sola, de sentir que no pertenezco a ninguna parte una cosa sí la tengo bien clara que es la de volver a ver a ese pequeño, de volver a hacerlo reír, de volver a molestarlo, de volver a perseguirlo para que llame a sus papas cagado de miedo, de volver a decirle que le pegue al Gabriel o que le pegue el moco en la cara de la Paola.
A pesar de ese momento negro, y de los otros que vengan (por que lo harán) pienso solo una cosa, quiero que ese niño vuelva a reconocer mi voz, que me vuelva a buscar, que vuelva a jugar a las escondidas conmigo, que me vuelva a dar un beso con un abrazo y que al preguntarle si me quiere me responda que si y que es aaaatooo.
.jpg)
A pesar de todo ese pequeño niño es mi motivación, el querer volver tiene un plus pequeño que en realidad es bien grande y se llama Damián. La motivación de que me llame "vale" con esa vocecilla tan mariconcillamente tierna.
Como lo dije, la vida sigue y sigue. Y al hacerlo este niño irá creciendo y creciendo, y cumpliendo más años, agrandándose (es lo que se espera mas o menos, pero por parte del Gabriel esta cagao el cabro chico) para llegar a pasar los años que todos debemos de pasar y en todo ese seguir de la vida solo quiero una cosa y nada más que una. Seguir en la vida de este pequeño, entregándole alegrías, y sobre todo entregarle todo mi cariño esperando que él me guarde un momento de su tiempo para mí (sí, soy una persona bien egoísta y no tengo problema en reconocerlo).
Y así la vida sigue y sigue... y sigue a pesar de todo
Valentina Bernal
02/10/2013