martes, 6 de mayo de 2014

Carta a Román

"Cada vez que vi tus ojos verdes, mostraban el reflejo del amor que te tenía querido Román"

No pretendo escribir nada por sobre o bajo la verdad de lo que significó esta vida dentro de la nuestra.

Querido Román...
Te extraño y mucho, eso que no ha pasado tanto después de que te nos fuiste. El amor y cariño que siento por ti me producen una tristeza que no quiero mostrar a los demás, porque creo que no me entenderán por completo... por eso quiero escribir esto por y para ti, porque significas mucho pero mucho, tanto para mí como para la Carito.
Llegaste un día loco de Octubre, cuando era el fin de semana de limpieza de la cabaña porque estaba asquerosa, la Deri nos tocó la puerta y dijo que teníamos un regalito y era extraño muy extraño porque no era una fecha muy especial que digamos, hasta que al mirar dentro de la bolsa de regalo de casa ideas vimos con la Carito que venía un minino tan chiquito y asustado. Recuerdo que gritamos tan fuerte que creo te asustaste mas jajaja, tenías tus pelusas de gato cachorro y tus ojos azulados (que a muchos les encantaría decir que los tuvieron cuando chicos), también con ello venía tu curiosidad que era mucha, pero MUCHA, ah y sin olvidar tu necesidad de estar en compañía dentro de la casa. Si eras todo un amor de cachorro.
Los días contigo fueron pasando y a pesar de que nuestras piernas sufrían tus escaladas te queríamos mucho, después de un par de semanas nos fijamos de que sabías llegar por tu nombre cosa que no hacen la mayoría de los gatos. Y bueno con ello confirmé que eras más que especial para nosotras.
Tenías tu propia personalidad, un tanto altanera si ya sabías que eras bonito, también enojón sobre todo cuando te entrábamos por las noches, nunca olvidaremos esos maullidos indignados que llegaban a dar risa para después subir a las piezas a botar cosas de los muebles por tu mini rabieta jajaja, eras tan amoroso y sabías cuando serlo, te gustaba que te regalonearan con mimos o comida, para ti era lo mismo y eras un celoso por la vida, y MUCHO daba lo mismo si era con personas, con otros gatos o perros, no te bastaba tener dos mamás que se preocuparan por ti y te regaloneara ni siquiera las querías compartir, por nada pero nada del mundo. Podría seguir con un sinfín de cosas pero te aburriría si es que ya no lo estás.
Si no me equivoco coincidiría con toda la gente que te conoció en que no eras un gato totalmente, parecías un gato con cosas de perro, y no me refiero a que te creyeras uno si a decir verdad te encantaba ser gato, pero esos detalles cuando salíamos los tres en la mañana, nosotras para las clases y tu para acompañarnos hasta el portón y perderte, lo mismo para la tarde cuando llegábamos y nos acompañabas desde el portón hasta dentro de la cabaña, eso sí cuando te cerrábamos la ventaba te indignabas otra vez.
El primer verano que pasó creciste tanto pero tanto, te estiraste, tu cara aumento de tamaño junto con el cambio a tus ojos verdes, tu cola ya no era tan corta, incluso hasta tus orejas crecieron más y eso que ya las tenías grandes cuando llegaste, también tus patitas que ya no eran las pequeñas de un cachorro, te estabas poniendo viejo, pero con tu personalidad de divo porque siempre que alguien te conocía al piropearte sacabas tu pecho de paloma y tu cara de "no es necesario que me digan lo fabuloso que soy, pero continua que es agradable oírlo", la parte de tu indiferencia dejaba loco a medio mundo y yo no sé porque si te veías tan adorablemente arrogante.
El verano que te fuiste con la Carito... ese día en el aeropuerto cuando nos despedimos iba a llorar si me quedaba un momento más para despedirme de los dos, de echo lloré un poquito por no tenerte y verte todos los días, pero también sabía que ibas a ser mimado igual si no más allá en Arica, que la familia de la Carito te iba a querer como lo habían hecho ya en la mía.

Esto ya lo sabías, te lo dije tantas veces, pero tantas que espero lo hayas recordado, eras la alegría de mi día, si tenía un mal día no importaba iba a llegar a la cabaña y me ibas a dar un maullido mezclado con ronroneo, si tenía un día normal lo hacías especial aunque estuvieras mañoso, y si tenía un buen día te abrazaba por compartir un poco de mi cariño contigo sabiendo que no te gustaban los abrazos. También te dije cuánto te quería las veces que pude, te hablaba tanto para responderte como para decirte cualquier otra cosa.
La veces que querías dormir conmigo siempre te gusto que te tapara con las ropas como si fueras una persona y acurrucarte a mi lado, si eras todo un personaje hasta cuando dormías que te daba por abrazar mi brazo. Las veces que tomábamos siesta los días de verano valdiviano con la ventana abierta, si éramos un par de flojos.
No puedo omitir también las partes que tenías de cada una de nosotras, como por ejemplo de la Carito sacaste su amorosidad y esas ganas de dormir todos los días, como se que de mi parte sacaste lo enojón-indignado con las ganas de seguir callejeando toda la noche entera si era posible, hasta recuerdo que lo hiciste un par de veces, si a veces te sabías salir con la tuya y lo aprovechabas a full.
Eras un minino tan especial, si no sé como lo hiciste con mi papá que según él no le gustan los gatos pero contigo un poco más se derretía y si... a veces me daba celos porque incluso me llamaban sólo para preguntar por ti y si te había dado jamón.

Caminando con Maxi para distraerme después de lo que paso, hablando le dije que me sentía extraña porque perderte me duele casi si no igual que si hubiera perdido a una persona cercana, y me sentía extraña porque sé de mucha gente que no le pasaría lo mismo y sabes, me siento especial y me gusta, no importa de qué tipo sea cada vida vale la pena y créeme que la tuya vale mis lágrimas y esta pena.
También me di cuenta de que no lo notaba muy bien hasta que vi cuantas eran las personas que te querían mucho y que se preocuparon por ti mientras llegaba de clases y llamaba a la Carito, eran muchas y me siento feliz por ello, te hiciste querer harto a pesar de que entrabas como pedro por su casa a todas las cabañas.
Debo decirte que no quise creer que era verdad esa llamada sobre todo por ti, no quise creerlo hasta que te vi y me dio miedo, mucho miedo si siempre te dije que no sabría que hacer sin ti en la cabaña.
Ay Román, ha pasado nada, pero nada y todavía quiero creer que llamarán del HOVE para decirnos que estás mejor, pero te vimos y me habría gustado no hacerlo, no tener esa última imagen de ti en la mente.
Para algunos pasar las penas les sirve dormir, otros distraerse, pero a mí me sirve hablar de ti, de las cosas que hacías, de los tantos momentos para la risa que nos diste y bueno además de hablar de ti escribir.

La primera noche de muchas en las que ya no estarás me costó conciliar el sueño porque mientras más cerraba los ojos más te veía frente a mí, si me iba concentrando podía escucharte maullar y me comencé a concentrar más y sabes, sentí que podía tocarte y me concentré mucho más que antes y por un momento sentí que no te habías ido porque escuché el sonido de tu cascabel, al moverte frente a mi para que te hiciera cariño mientras después te bajabas de la cama y escuchaba tus patitas hasta la pieza de la Carito, incluso sentí el sonido de tus patitas en su puerta. Y lloré mucho, en silencio mientras me dormía.
A veces la gente dice que no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes, bueno nosotras si sabíamos lo que teníamos y no fue necesario esto para darnos cuenta. Créeme que no lo fue.
Sé que las cosas pasan por algo, solo tengo la impotencia de que tuviste que ser tú, porque podría haber perdido cualquier parte de mi cuerpo y me iba a dar lo mismo, porque ibas a estar ahí, pero esta vez no, esta vez no estas. Y no sabes cuanta falta es que nos haces.
En el momento en que me preguntaba internamente "¿que vamos a hacer sin ti?" la Carito pensaba lo mismo y a decir verdad no lo sé. No tengo la más puta idea de eso...

Te dije muchas veces que eras tan hinchapelotas, que a veces eras desesperante, pero a pesar de eso sabes lo mucho que sentía por ti. Si me pudiera haber metido en tu cabeza para saber lo que pensabas de seguro era lo mismo hacia mi. Porque de todas las cosas que me gustaba una era devolverte las cosas que hacías, molestarte al comer y despertarte cuando dormías profundamente, confía en mi cuando digo que era una satisfacción que venía de la mano con la palabra "justicia".

A fin de cuentas de todo esto, quiero darte las gracias por llegar a nuestras vidas, por darnos tu compañía y tan buenos momentos juntos. Y sobre todo por la motivación, esa que tenía cuando llegué de mechona, esa que ahora tanto me había costado encontrar, esa motivación de querer hacer todo lo posible por criaturas como tu y por dueños como lo fuimos la Carito y yo.

Fuiste un gato excepcional, mas que un gato, más que una mascota, una parte de la familia que consistía en nosotros tres. Y eso fue hermoso e irreemplazable. Sabemos que no volveremos a encontrarnos a un minino como tu.

Sé que físicamente no escucharás esto (si cuando te escribía te lo leía), nada más esto me deja tranquila con todo lo que ocurrió. Con volverte a vez esa última vez antes de dormir, aunque fuera en mi mente sé que estás todavía con nosotras, sé que nos cuidarás.
Y sé que fuiste feliz.

Te queremos pequeño Román, nos volveremos a encontrar, lo sé.


Valentina Bernal
06/05/2014