Que tan tarde puede ser para arreglar las cosas ¿? Ese tipo de errores que persisten, que aún prometiendo lo contrario vuelven a aparecer otra vez para hacer el mismo o incluso más daño de la vez anterior.
Quiero mirar hacia adelante, quiero seguir mi camino, quiero seguir pensando que todo quedó atrás como lo decidí este verano, este verano que en su inicio fue tan desesperante que inclusive pensé en tomar un bus y viajar donde vive. Pero luego, luego de pensar, de sentirme, de volver a ser yo, de volver a pensar como lo sabía desde un inicio, de volver a quererme, de volver a volar, a volar como lo hacía, de un lado para otro donde las personas que más me quieren, esas personitas que me ayudaron a superar muchas cosas, mis amigos. Los que cuento con los dedos y con eso tengo suficiente.
Después de salir, airearme, verles, despejarme por completo, de dejar los vicios, de dejar de estar pegada a la pantalla jugando con personas que no veo, que no están conmigo y que, lo más importante, no me conocen, gente que no existe.
El estar con ellos, uf! me di tanta cuenta de que extrañaba sus cariños, sus webiadas, sus maneras de expresarse, todo, pero todo de ellos, de cada uno.
Sin duda este verano que ya se fue me cambio, crecí de una manera impresionante. Sigo siendo la niña pequeña que necesita cariño de ellos constantemente, esas caricias en el pelo con las que me quedo dormida, sus abrazos y esas mordidas en el brazo con las que me dan ganas de matarlos. Me alegro de haber vivido este verano, de haber superado varias cosas.
Sin dudarlo ahora, salgo más y no siento la necesidad de quedarme pegada a la pantalla a putear a alguien que no me conoce enteramente. Eso no es sano... por lo menos no para mí.
Y de entre tantas otras cosas, el "gran" tema del que haré ahora, ahora que todo ha cambiado tanto. También tuve las respuestas a ello. Seguir en lo mío y lo más importante, con mi acordeón que me tranquiliza cada vez que estoy mal.
Lo otro, que hacer con el otro tema de cierta persona, esa persona que la creí superada hasta que volví a verle a fin de año. Bueno, es simple ese tema ahora, sí ahora que me quiero, ahora que me importa respetar primero mi autoestima, luego respetar mi dignidad junto con la visión que quiero darle al mundo y por ultimo quererme y no anteponer las necesidades del otro sobre las mías.
No volverá a suceder otra vez y eso se soluciona simplemente con un "basta", basta de molestar y molestar para prometer castillos en el aire, sí. En el aire porque de primer momento todo bien como cuando vas en picada y luego todo se va a la mierda cuando te das cuenta de que no existió ningún castillo realmente y vas directo a tu propia ruina, a tu propio mal. A tu fin.
Basta de todo eso, basta de que me pasen a llevar y que me digan lo que quieran, basta ya de anteponer lo que quiero y a quienes quiero por la necesidad de una persona que "supuestamente" me quiere o algo más que eso. Basta ya de todo.
En el verano aprendí que aprender de todo, de cada adiós, de cada toque, de cada lágrima, de cada momento. Y me dí cuenta de que soy fuerte, de que el momento pasará y seguiré adelante. Y de que no moriré por las decisiones que llegue a tomar.
Es hora de plantar mi jardín y regalarme mis propias flores, sin esperar que aparezca alguien que quiera compartir un par de pétalos conmigo, solo un par. Y no flores, ni un ramo de ellas, solo pétalos, míseros pétalos que no valen mucho la pena.
Es hora.
"Si yo no me tengo un poco de cariño, ¿como podré ser capaz de sentir amor o cariño por alguien más? Eso se comienza en casa, eso se comienza por uno mismo desde un principio"
Valentina Bernal
16/03/2013