miércoles, 6 de julio de 2016

Así de simple

Quiero que sepas
una cosa.


Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.

Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.



SI TÚ ME OLVIDAS - PABLO NERUDA

domingo, 21 de febrero de 2016

Cosas para no olvidar

"Necesario es hacer una lista para no olvidar"

1. Dejarse querer no es lo mismo, ni parecido a dejarse llevar.
2. Lo que demuestras en realidad es lo que quisieras llegar a ser.
3. No es necesaria la superficialidad, sobra demasiado.
4. Seguir el instinto es crucial para evitar malas pasadas.
5. La comodidad de los demás es asunto de ellos, la mía es la que importa.
6. Si algo no anda bien, no se siente bien.
7. Siempre de frente, los cobardes se andan escondiendo.
8. Adaptarse a, es lo mismo que perder la identidad.
9. Las personas que te quieren, no cambian y la distancia no hace la diferencia.
10. Todo lo bueno llega en su momento cuando menos lo esperas.

Valentina Bernal
21/02/2016

domingo, 11 de octubre de 2015

"Por algo pasan las cosas"

Hace poco tiempo he comenzado a frecuentar por mera casualidad, a una persona con la que en su momento sentí un feeling de amistad muy fuerte y que por cosas de la vida dejamos de hablar, de frecuentar, a veces de saludar e ignorar. En su momento me dolió mucho, no lo entendí e incluso me sentí muy culpable por esa separación.
Pero ahora que "por obligación" tengo que verle, me he dado cuenta de un asunto muy importante, que en su momento no lo vi y que tampoco pensé que llegaría a ver.

Ahora, con toda la seguridad que tengo en cada parte de mi cuerpo, he de decir que me alegro de aquella separación. Con cada pequeño momento en que he estado escuchándole, o el verle interactuar de la forma en que lo hace, de las cosas a las que pone énfasis... creo sinceramente de que yo no sería la persona que soy ahora si hubiese seguido manteniendo el contacto que teníamos.
Si bien sufrí mucho en su momento, fue porque para mí cada persona que tengo es valiosa, extremadamente valiosa. Tampoco me arrepiento de haber sufrido, de hacerlo me estaría arrepintiendo de la persona que soy ahora.

Siento de que esta situación me ha hecho abrir los ojos y en el momento en que tenía que ocurrir, de lo contrario seguiría preguntándome si fue porque tenía que ser.
Lo que son las vueltas de la vida, tan irónicas.

He de ser la persona que he elegido ser y me siento segura de ello, no quiero cambiar nada de mi, porque me gusta todo lo que tengo, mis falencias y mis virtudes.

Las personas que se han quedado valen mucho más de lo que piensan que valen para mi.
Y de las que se han ido no puedo decir mucho, los momentos fueron bonitos, pero de cierta forma había algo imperceptible que nos separaba.

Y he aquí la diferencia sobre la persona que sería si hubiésemos seguido como amigos, no me habría gustado tanto como soy ahora con la partida de todos ellos.

Valentina Bernal
11/10/2015

viernes, 31 de julio de 2015

Basta ya

"Tienes que alejar lo que te hace daño"

Hoy llovió donde vivo, se venía pronosticando desde hace tiempo, desde la mañana que no era tan helada, hasta la tarde después de almuerzo y películas que el aire estaba mas tibio. Y entonces llego la lluvia, bastante retrasada, el invierno esta demasiado seco aquí.

Con la misma lluvia una conversación donde me encontraba rendida, relataba con cierta monotonía mezclada de pena y mucha lata.
Desde que decidí evolucionar que sentí que un enorme peso se me iba de encima, pero sabía que todavía guardaba una fuerza de esperanza, de esa que que se agarra a lo que puede.
Al fin y al cabo terminó ya de morir luego del transcurso de la semana y hoy se fue diluyendo con las gotas que pasaban por la casa.

Segunda vez que me decepciono de una persona de la cual me encariñe tanto y a la cual quise tanto proteger y aferrarme tanto a su línea de vida.
Me sorprende y duele.

Me sorprendo a la vez de mi misma, me pregunto cuanto es lo que necesito para decir ya basta.
Lo único que sé es que siento con más fuerza que nunca que mi lugar en esta zona no está, que me tengo que ir, que tengo que buscar más allá de los límites predispuestos y que tengo que salir a encontrarme.

Escribo sin mucho ánimo, tampoco lo escribí muy maquillado, sin ganas nada más.
Tampoco voy a terminarlo de la misma manera, hoy no quiero.

lunes, 15 de junio de 2015

Carta abierta para...

"Si te cuesta decirlo al escribir todo será mucho más fácil"

Hola, ha pasado tiempo ¿no?
Quisiera comenzar escribiéndote de que sí, te he recordado por breves períodos de mi vida, he recordado tanto los momentos felices como también por los que dejé de buscarte.
Esos fugaces momentos en que creo que alguna vez en tu vida me recordarás a mi también, esos que fueron épicos para mantenerlos en la memoria, hasta que la misma se olvida de traerlos a flote. Y debo decirte que va pasando, ocurre de manera lenta y para mi sorpresa sin dolor alguno.
Porque sí, quiero que sepas otra cosa, sentía un gran dolor de tan sólo imaginar la pérdida de lo que iba a significar el no buscarte y el no pasar por una infinidad de veces los mismos buenos momentos y las mismas tonteras que hacíamos. Para mí significaba mucho el perderte, tanto que llegaba a imaginar que esa parte de mi corazón se hacía oscura mientras se convertía en un agujero negro, negro y triste y lleno de rabia por sentirme inútil de "tirarte" a la basura.
Pero, si de alguna forma llegas a preocuparte, no lo hagas, todo ese sentimiento descontrolado ha quedado en el pasado. Porque en el transcurso, sin darme cuenta de que pasaba el tiempo, el tiempo se llevaba todo ese dolor, el tiempo se llevaba tus recuerdos, el tiempo se encargaba de presentarle a recuerdos el olvido, el tiempo hacía sonar esa música silenciosa dentro de mi ser mientras los recuerdos danzaban con el olvido en una noche estrellada a la luz de las velas para que éstos finalmente tuvieran una relación furtiva del amor y así olvido conquistara a recuerdos para siempre. Y ahora lo entiendo todo, porque el tiempo se encarga de toda esa parafernalia mientras la vida continúa y sigo viviendo mi vida. Y alegremente no me duele, no duele.

Quisiera que supieras que agradezco los momentos felices que tuvimos, y agradezco los terribles mucho más que los primeros. Sin tener esos terribles momentos no podría ser quien soy ahora, sin ellos seguiría aquí contigo, sin ellos aún hablaríamos, sin ellos no habría sentido todo ese dolor que en su momento fue gigante, sin ellos no me habría dado cuenta de que evolucionábamos de maneras diferentes, sin ellos aún podría mirarte a los ojos y escuchar tu voz.
No me malinterpretes, no estoy feliz de todo lo malo que sucedió, no estoy feliz de que la imagen que tenía de ti se haya hecho trizas, no estoy feliz de ya no ser partícipe de tu vida. No estoy feliz por ello, por más que lo recuerde no me hace feliz, pero si me dieran la oportunidad de cambiar las cosas no lo haría, porque de hacerlo, los resultados habrían sido los mismos.
El tiempo también, además de ser la celestina entre los recuerdos y el olvido, ha sido un maestro que no pedí, pero que está, que me recuerda que al evolucionar no puede seguir todo igual, que seguimos siendo los mismos, pero de cierta forma tampoco lo somos.

Ha sido muy difícil y debo decir, aunque esto ya lo debes de saber, soy una persona que se aferra muchísimo a que nada cambie. Si por mi fuera seguiríamos en ésa época donde vivíamos sin mayores problemas que los nuestros. De alguna forma no es suficiente.

Me imagino que lees esto con mucha atención, que mientras lees tratas de recordar mi voz, por mi parte mientras escribo imagino tus ojos pasando por cada una de estas letras, mientras tu mente trabaja y quizá tengas nostalgia o quizá pienses en que es pura hipocresía.
Pero te imagino, con unos cuantos años más encima, frente a la pantalla, dándole atención a lo que escribo para ti, porque para eso es esto. Para ti.

Creo que la confesión que tengo para hacerte será bastante obvia para tu persona y además de eso para mí liberadora, sabes muy bien que mi orgullo es mi mayor defecto pero aquí vamos...
Al principio, en su debido comienzo, cuando fue que tu imagen comenzó a tener fallas, cuando se trizó y cuando finalmente cayó por los suelos de mi mente, en esa misma mente sentía rabia, y rencor, muchísimo rencor y todo eso lo juntaba en una simple acción... culpa. Te culpaba y lo hacía por haber auto-manchado tu imagen, te culpaba del porqué, te culpaba por todas las acciones que tomaste para llegar a donde llegamos. A separarnos.
Lo hice por bastante tiempo, por tanto tiempo que se me olvido la razón por la que había comenzado a hacerlo, y cuando esos recuerdos volvieron a mi sin esa culpa que veía en tu imagen, pensé que tu también me culpabas por las mismas razones.
Fue en ese momento cuando me vi en un espejo desnuda reflejando tu cuerpo descubierto donde tenía que ir mi propia imagen, nos mirábamos fijamente hasta que los cuerpos no se podían diferenciar más allá de las miradas. Por primera vez desde que dejé de buscarte pensé que éramos uno, motivados por los mismos intereses.

Desde el momento en que nos vi como uno en frente del espejo me confesé una de las tantas verdades que me ocultaba para mis adentros, y la verdad era que simplemente dejé las barreras que tengo para protegerme y te permití conocer varios de los rincones que estaban dentro de esos muros para recorrerlos conmigo y para cuando fue que te desmoronaste dentro de la fortaleza, traté de mantenerte como rehén aferrándome a los recuerdos mientras el levantamiento de los muros los iba haciendo añicos.

Me disculparía de ser necesario, pero ambas partes tenemos responsabilidad, esto se hizo de a dos.

Sabes que soy una persona bastante nostálgica, lo que no sabes que en este tipo de ocasiones me gusta escuchar la música acorde al momento, que además mientras escribo disfruto de sentir el nudo en la garganta con el que respiro con dificultad pero que no me mata.

Quiero contarte que estoy bien, he evolucionado de maneras que pensarías eran imposibles y otras en las que con mucho optimismo eran demasiado difíciles. He tenido momentos duros, momentos de puta madre en donde agradezco haber aprendido de tu pérdida.
Sigo siendo ingenua en varios aspectos, pero a pesar de ello lo agradezco; el no juzgar, no seguir rumores y mi terquedad por el motivo que sea.

He evolucionado y como así lo indica he aprendido a enfrentar las situaciones de manera diferente, de manera en que me sorprende enfrentarlas. Sigo siendo la misma, pero a su vez tampoco lo soy.
Y aún así sigo avanzando y conociendo más personas.

Te entregue buena parte del mejor y peor de mis lados, así como fue que recibí lo mismo de ti.
Por eso quiero que sepas que si bien fuiste un instante de mi vida disfrute muchísimo de tu compañía y no fue necesario el perderte para valorar todo eso, sabes de sobra que fue así.


Valentina Bernal
15/06/2015