jueves, 27 de septiembre de 2012

La muchacha de ojos tristes

Hoy de vuelta a clases mientras escuchaba música para distraerme del ruido y de todo lo que me pudiese rodear recordé a la muchacha de ojos tristes, aquella que vi sentada en la micro en mi recorrido al liceo en aquel entonces.
No supo que la observé todo lo que pude hacerlo, no tenía idea de que alguien, una desconocida se preguntaba porqué tenía esa expresión, es tristeza tan marcada en sus ojos.
Era un día de invierno, llovía y yo llevaba parca para días como ésos. Subí a la micro sin saber que la encontraría, ella estaba sentada y llevaba un paraguas rojo y su abrigo café. No miraba a nadie, ni siquiera a la ventana, se me hizo como que iba pensando, en ella, en lo que la ponía triste pensé.
Era como cualquier otra persona, nada más tenía que hacer su trayecto, quizá iba a la universidad o a su trabajo, se veía mucho más mayor que yo. Era bonita, muy bonita y esos ojos le daban un cierto aura, algo distinto que me hizo fijarme en ella.
Yo iba de pie, la micro estaba llena y la observé hasta que tuve que seguir atrás, hasta que la dejé, pero sin embargo no la dejé de pensar en ella, en lo que podría haber ocasionado que esos ojos almendrados y bonitos.
Aquel día no pude dejar de pensar en ella, hasta el momento en que la escribí, sí. Llegué a mi casa y la escribí, esas palabras están guardadas, por el tiempo no la he podido encontrar, pero sé que está en algún sitio, en algún lugar donde hice todo lo posible por describir lo que me transmitió.
En ese año, yo iba en tercero medio, y mi vida no había llegado a tocar ese sentimiento que le vi. Bastó después de un tiempo hasta que pude imaginarme lo que ella sentía.
En ese momento sentí que con ella me hacía una, con aquella esencia de tristeza, la comprendí, no la conocía pero aún así a lo lejos se hizo parte de mi, parte de mi vid, aunque la viera por un instante. Luego de ése día no la vi aparecer en mis recorridos...
No es un sentimiento agradable, no es una sensación cualquiera, es todo, pero todo lo que puede llegar a pasar en un caso tan triste como el de cualquier ser humano.
Aunque fue hace años atrás, digamos unos 4 años ya, la volví a traer de mi memoria y sentí que me visitó otra vez, como aquella en la que entendí su mirada, ese momento donde la volví a leer. Aunque ahora es un sentimiento diferente, no es una tristeza cualquiera, si no que es de aquellas de las que aún paulatina siguen dentro de uno, ella volvió a mi. Ella me encontró, tan lejos de casa, tan lejos de mi recorrido.
¿Podrá ser tiempo de que ella me deje? Sé que aunque ocurra volverá a su debido tiempo, volverá a abrazarme con sus ojos almendrados y sí, aún puedo recordar su color, sus ojos almendrados color pardo.
Hola de nuevo muchacha tristeza ...

"Ella nunca me miró, pero se quedó tan dentro que tiende a volver, lo hace con sus ojos que se miran a sí misma, lo hace con sus ojos que miraban a la nada, con esos ojos que en este instante me miran ahora..."
Valentina Bernal
27/09/2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario