Debo decir que anoche me he vuelto a enamorar. Sí, de una persona, de la vida, pero sobre todas las cosas de una sonrisa encantadora. Que además de atraparme es nada más que otro imposible más, pero la diferencia está en que me hace pensar que puedo encontrar una sonrisa así o mucho mejor con el paso del tiempo. Ni apurada me encuentro para ello ahora.
Pensando en sonrisas, traté de hacerme una lista mental de las sonrisas que más me gustan. Y bueno, aquí va:
La Cony, la pequeniax Cony, tiene esas sonrisas picaronas que traen maldades con ella.
La Camila, esa sensación de que quieres sonreír.
La Valeria, aunque ya no la veo mucho, pero se tapa esa sonrisa, y es tan bonita.
La Paola, me encanta.
La Danny, es la primera y la última persona que conozco que irradia felicidad, eres feliz a su lado y punto.
El Pollo, mi primer ex, algunos dirán que es feo y bueno, sin comentarios, pero algo en esa sonrisa me atrapó por completo, algo tenía, algo muy especial.
El Jonathan, aunque ande casi todas las veces que lo veo con esa cara de mierda, cuando sonríe es como ver las puertas del cielo cerradas, pero las ves. Sabes que existe.
El Juan, podrá pasar que hace tiempo no lo veo, a mi querido hijo, pero su sonrisa es lo más tierno del mundo, junto con sus ojitos azules.
El Vito, ver esa sonrisa es todo un espectáculo.
Podría poner en esta parte de la lista a mi segundo ex, pero la sonrisa que me gusta es en realidad la de su mamá, en sí tienen la misma sonrisa, pero la de la tía es, creo yo más auténtica.
El Forno, sí en sí él es una persona que nunca me dejará de gustar, y lo volada que se pone su cara cuando sonríe, me hipnotiza, no se... es como una fantasía.
La Mary, podrá no tener los labios que me agraden, pero esa sonrisa de locos me encanta.
La Chayo, aunque sean hermanas estas dos, ésta lo disfruta tanto, pero tanto.
La Yani, tiene esa sonrisa de mamá con la que sientes que todo irá bien, aunque estén como la mierda las cosas.
El Daniel, sí el mismo con el que pase muchas cosas cuando iba en primero y segundo. Pero que, la forma que tenía de reír y sonreír me era suficiente como para mandar a la cresta todo lo malo, aunque hubiesen tan poquitas cosas buenas. Podía haberme quedado sola con tal de que no dejara de sonreír para mí. Hasta que ya no me fue suficiente.
La Hinary, podría abrazarla mientras sonríe solo para que no lo dejara de hacer más.
El Esteban, tanto su sonrisa como su risa fueron las cosas más importantes para que le siguiera conociendo.
El vecino, ese día cuando estaba estresada por el trabajo de Bienestar, y me saludo, su sonrisa fue tan calma. Se me olvido todo. Uff, vecino.
Y hasta aquí me llega la lista de las personas que conozco y conocí de las que su sonrisa me fue suficiente prueba para pensar de que eran buenos y buenas para mí. Algunos más destructivos que otros, pero a estas alturas ¿quien no piensa que está aquí para arruinarle la vida a las personas que más le importa?
Cosas de la vida, personas vienen, personas van. Los recuerdos quedan, y sobre todo sus sonrisas en mi mente.
Nunca lo pensé como un fetiche esto, de echo aún no lo hago, es un gusto, un gusto especial. Con el que sé he encontrado gente maravillosa por ello, y con el que también estoy segura de que seguiré encontrándome gente así.
Bueno, y con la persona que me surgió escribir esta nota, es un imposible como lo dije en un principio, pero estoy decidida a encontrarme una sonrisa igual o mejor que esa. Aunque creo será difícil no me rendiré. Porque no me había dado cuenta de lo mucho que podía hacerme una sonrisa así.Me he dado cuenta de que no hay nada mejor que encontrar una nueva carrera por el camino de una sonrisa.
Valentina Bernal
12/02/2014

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